Mi Vida Nómada: Universos Paralelos

Entre más me acerco a los treinta, más pienso en el tiempo; en su significado; en su influencia sobre mis acciones y decisiones; en nuestra insistencia que lo podemos doblar, moldear, y ajustar a nuestros deseos; pienso en nuestra percepción de él cuando miramos atrás y cuando imaginamos el futuro.

Olinda

Olinda, Pernambuco, Brasil

Siempre estamos tratando de manipular el tiempo; lo nombramos, lo contabilizamos, como si la nomenclatura nos diera control, como si pudiéramos aprender a amaestrarlo. Esa noción de control es fundamental para nuestro entendimiento del mundo, y dicta casi todo lo que hacemos, desde los horarios para comer y dormir, hasta las edades que se espera cumplamos ciertos requisitos sociales, como el matrimonio y la maternidad. Pero yo siempre he sabido que quiero vivir en un mundo en el que el tiempo sea un concepto igual de flexible al espacio, donde las restricciones de fuerzas mayores sean respetadas mas no idolatradas, donde se valore el tiempo como la moneda más fuerte que poseemos. Entonces decidí cambiar mi mundo con el comienzo de mi aventura nómada.

Aunque el mundo ‘real’ y mi mundo nómada ocupan el mismo espacio y existen simultáneamente, en el mundo del viajero hemos renunciado a la idea del control, tratando de liberarnos de las restricciones tradicionales que pretenden dominar la naturaleza. Personas afines viven en este universo paralelo, flotando entre aventuras, durmiendo en hamacas, compartiendo música, intercambiando historias y a veces más, conociendo amigos, modificando rutas, enamorándonos, aprendiendo a despedirnos, siguiendo nuestros caprichos hedonistas hasta el próximo paraíso, todo esto sin preocuparnos por qué día de la semana sea. Muchos dirán que el nuestro es un mundo irreal y utópico, donde estamos totalmente desentendidos de las responsabilidades cotidianas, pero a nosotros nos gusta verlo como un caos controlado, un orden espontáneo, una vida sostenible llena de sorpresas que nos permite el lujo de escoger el camino que queramos seguir, y de cambiar de idea cada que nos plazca.

Morro Branco 5

Morro Branco, Ceará, Brasil

En este universo, el lunes y el jueves y el sábado son iguales que los otro cuatro días; para mí, cualquier día puede ser de descanso o de trabajo. He aprendido a no medir el tiempo según el día de la semana o del mes, sino por lo que puedo hacer en ese tiempo. Eso no significa que haya perdido toda noción del tiempo, sino que lo percibo de una manera diferente. En vez de cumplir turnos o esperar que el reloj señale la hora mágica para poder escapar la presión de actuar como si fuera posible ‘manejar’ el tiempo, me pregunto: ¿Cuánto tiempo puedo pasar en la playa? ¿Cuánto trabajo tengo que hacer antes, durante, o después? ¿Cuánto se demora el bus, cuánto tengo que caminar? ¿Cuántas cervezas me puedo tomar mientras tanto?

Parallel Universe

Maragogi, Alagoas, Brasil

Viajando, he aprendido a apreciar el tiempo; lo rápido que pasa, lo flexible que es, la cantidad de cosas que se pueden hacer con él, y lo fácil que es perderlo. En este momento, me parece imposible que hayan pasado doce meses desde mayo del año pasado—me parece que fue hace toda una vida. Y a la vez parece haber sido ayer. Me pregunto, ¿cuántas vidas he vivido en el último año? ¿Cuántas almas gemelas he conocido? ¿Cuánto he aprendido, descubierto, dejado atrás? El último año de mi vida parece existir simultáneamente en el pasado lejano y el presente; han pasado tantas cosas que tengo que dudar la veracidad del calendario, que asegura poder medir mis experiencias, cuantificarlas y convertirlas en números para que sean más fáciles de digerir.

Recife Antigo

Recife, Pernambuco, Brasil

Van pasando los meses y me doy cuenta que sólo los logro distinguir según la ciudad, las playas, y los acentos y las caras que acompañan mis memorias. Y cada vez que me muevo—me voy, vengo, vuelvo—aprendo que el tiempo rehusa ser medido o restringido, transformándose en lo que mejor le sirva a él, despreocupado por nuestros deseos o necesidades, y mucho menos por nuestros planes. Y como viajeros hemos aprendido no sólo a aceptar pero a aprovechar su rebeldía; hemos aprendido que las horas sólo importan según las mareas, y los meses sólo en grados; aprendimos a darle prioridad a los kilos, kilómetros, y milímetros de lluvia. Le damos el control no al tiempo sino a nuestra búsqueda por la adrenalina y la novedad, conscientes que el tiempo no es más que un aliado impaciente que en cualquier momento puede dejar a un lado su generosidad.

BomFim

Lagoa Bonfim, Rio Grande do Norte, Brasil

Entonces sí, puede ser que estoy huyendo de algo, puede ser irresponsable vivir lejos de todo, dejando que la política y las cuentas mensuales se borren de mi memoria; de pronto nos debería importar más salir en incontables fotos con la misma ropa vieja, resaltando nuestro vestuario simple pero funcional, y nuestra reticencia a conformarnos a las tendencias de la moda o las expectativas de la sociedad que dictan cómo nos deberíamos ver, hoy en día, a nuestra edad. Pero la verdad es que andamos distraídos viviendo momentos hermosos, cumpliendo sueños, y creando memorias colectivas. Hemos forjado una comunidad de apoyo que intenta vivir de una manera sustentable, feliz, y llena, y en un mundo que parece haber perdido su camino y su identidad, hemos escogido no atarnos al tiempo, sino liberarnos con las posibilidades que nos ofrece.

English Version
Mi Vida Nómada
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