Ilha de Boipeba, Bahia

Part of the Tinharé Archipelago in the south of the state of Bahia in northeastern Brasil, the island of Boipeba easily became one of my favourite places in the country. The endless, white sand beaches, the warm, turquoise water, the innumerable coconut trees, the stunning sunsets, and the friendly locals make this place worth the long journey from Salvador.

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Ubicada en el archipiélago de Tinharé en el sur del estado nordestino de Bahia en Brasil, la isla de Boipeba fácilmente se convirtió en uno de mis lugares preferidos en el país. Las playas blancas interminables, el agua tibia y turquesa, las innumerables palmas de coco, los atardecers alucinantes, y la amabilidad de los nativos hacen que valga la pena el largo viaje desde Salvador.

Travel Galleries

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Rio de Janeiro, Brasil

Rio de Janeiro, the Wonderful City founded by the Portuguese in 1565 in Brazil’s  southern Atlantic coast, offers residents and visitors an eclectic mix of natural and urban environments, cultural events, historical architecture, and of course, samba.

I was only there for a few days last winter and didn’t see the major tourist sites like Christ the Redeemer, the Sugar Loaf, the view from Vidigal neighbourhood, or even Selarón’s steps in Lapa. So what did I do with my time there? I walked… a lot. Here are some of the photos.

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Río de Janeiro, la Ciudad Maravillosa fundada por los portugueses en 1565 en la costa Atlántica sur de Brasil, ofrece a sus residentes y visitantes una mezcla ecléctica de lo natural y lo urbano, eventos culturales, arquitectura histórica, y claro, samba.

Estuve allá apenas unos días el invierno pasado y no ví los principales puntos turísticos como el Cristo Redentor, el Pan de Azúcar, la vista del barrio Vidigal, ni las escalas de Selarón en Lapa. Entonces, ¿qué hice con mi tiempo? Caminé…mucho. Aquí están algunas de las fotos.

Beaches — Copacabana & Ipanema

Although Rio is surrounded by gorgeous beaches, packed with surfers and foot-volley players year-round, Copacabana and Ipanema are its most iconic strips of sand.

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Aunque Río está rodeado de playas hermosas repletas de surfistas y jugadores de foot-volley (una combinación de voleibol y fútbol) aun en pleno invierno, Copacabana e Ipanema son las más icónicas.

Jardim Botânico & Casa Lage

Rio’s Botanical Gardens house much more than diverse samples of the country’s flora and fauna, offering a tranquil respite from the busy city and a place to learn about the history and archeology of the region. Casa Lage is an old fazenda built in the 1800s at the foot of the Corcovado that now serves as a public park and a school of visual arts. I saw lots of monkeys in both places!

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El Jardín Botánico de Río acoge mucho más que la diversidad de flora y fauna del país, ofreciendo un espacio tranquilo para descansar de la ciudad y para aprender sobre la historia y la arquitectura de la región. La Casa Lage es una vieja hacienda construida en los 1800s al pie del morro del Corcovado que hoy sirve de parque público y escuela de artes visuales. Ví muchos micos en ambos lugares!

Centro & Lagoa

Downtown Rio serves as the city’s financial and commercial district, and is growing as a point of interest for tourists. The Rodrigo de Freitas Lagoon in the city’s south is another of the many natural, public spaces to enjoy the outdoors.

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El centro de Río es el distrito financiero y comercial de la ciudad, y también está creciendo como un punto de interés para el turismo. La laguna Rodrigo de Freitas en la zona sur es otro de los espacios públicos naturales para disfrutar de la ciudad.

Pedra Bonita

Pedra Bonita is located in the Tijuca National Park and usually offers stunning views of the city…usually.

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Piedra Bonita está ubicado en el Parque Nacional Tijuca y normalmente tiene vistas espectaculares de la ciudad…normalmente.

Despite Rio’s beauty, its socio-economic disparity cannot be ignored; but with such limited time, I chose to focus on the good, the beautiful, the wonderful. I hope to see more of Rio later this year and experience its other faces.

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A pesar de la belleza de Río, la desigualdad socio-económica no se puede ignorar, pero como tuve tan poco tiempo, decidí enfocarme en lo bueno, lo hermoso, lo maravilloso. Espero ver más de Río a finales de este año y conocer sus otras facetas.

Travel / Viajes – 2015-20172011-2014

 

Best of 2016 Travels / Lo Mejor de Viajes en 2016

Best of Travel 2015 / Lo Mejor de Viajes en 2015

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As I sit here, looking out of my second-story window in Santa Marta, Colombia, I think about how it’s already March and it’s a bit late to be recapping the last year of My Nomadic Life in Brazil. But if you’ve followed my blog longer than a month, you know this is normal behaviour and you’ll forgive me!

2016 was an incredible year that I’m still trying to process. So here’s a quick look back at all the amazing places I was lucky enough to see the past year, and some motivation for an even better 2017!

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Estoy sentada mirando por mi ventana en un segundo piso en Santa Marta, Colombia, pensando que ya es marzo y es un poco tarde para estar recapitulando el último año de Mi Vida Nómada en Brasil. Pero si has seguido mi blog más de un mes, sabrás que este comportamiento es normal y me perdonarás!

El 2016 fue un año extraordinario que todavía estoy tratando de procesar. Así que aquí va una mirada rápida a todos los lugares tuve la suerte de visitar el último año, y un poco de motivación para un 2017 aún mejor!

 

I started the year off in Belém, in Brazil’s northern coast, where the Amazon and the Atlantic meet…

 

 

 

 

Empecé el año en Belém, en la costa norte del Brasil, donde el Amazonas y el Atlántico se encuentran…

 

 

 

Then I visited São Luís, the historic capital of Maranhão…

 

 

 

 

Después visité São Luís, la capital histórica del Maranhão…

 

 

 

 

And the Lençóis Maranhenses, which were spectacular even though they were dry.

 

 

 

 

Y a los Lençóis Maranhenses, que fueron espectaculares a pesar de estar secos.

 

 

 

 

I enjoyed the coloured sands and deep ocean of Ceará…

 

 

 

 

Disfruté de las arenas coloridas y el agua azul del Ceará…

 

 

 

 

I travelled further south to Recife, the colourful capital city of Pernambuco…

 

 

 

 

Viajé más hacia el sur a Recife, la colorida capital del Pernambuco…

 

 

 

 

…before going back north to Rio Grande do Norte, one of my favourite states in Brazil, where I stayed a few months.

 

 

 

 

…antes de subir a Rio Grande do Norte, uno de mis estados favoritos en Brasil, donde me quedé varios meses.

 

 

 

Ipanema, Rio de Janeiro, Brasil

 

 

I flew down to Rio de Janeiro in June, a city I hadn’t been to since New Year’s 1997-98!

 

 

Parque Lage, Rio de Janeiro, Brasil

 

Volé a Rio de Janeiro en junio, una ciudad que no visitaba desde año nuevo 1997-98!

 

 

 

 

Wynwood Walls, Miami, Florida, USA

 

I left Brazil in July and travelled to Florida in the USA.

 

 

 

Pass-a-Grille, St Petersburg, Florida, USA

 

 

Salí de Brasil en julio y viajé a la Florida en los EEUU.

 

 

Ilha de Boipeba, Bahia, Brasil

 

Back in Brazil, I flew back north to finally see the lovely Bahia, a place that stole my heart.

 

 

 

Salvador, Bahia, Brasil

 

De regreso en Brasil, volé al norte otra vez para finalmente ver la hermosa Bahía, un lugar que se robó mi corazón.

 

 

São Paulo, SP, Brasil

 

After a few months of beaches and sunshine, I faced the enormous and wonderful city of São Paulo.

 

 

 

São Paulo, SP, Brasil

 

Después de varios meses de playas y sol, me enfrenté a la enorme y espectacular ciudad de São Paulo.

 

 

Medellín, Colombia

 

I went home for the holidays and spent some time in Medellín and Santa Marta…

 

 

Bahía Concha, Santa Marta, Colombia

 

Volví a casa para las vacaciones y pasé tiempo en Medellín y Santa Marta…

 

 

 

Araminda, Canelones, Uruguay

 

…before going to Uruguay for the end of year!

 

 

 

Montevideo, Uruguay

 

…antes de irme para Uruguay a terminar el año!

 

 

 

 

2016 was a fantastic year and 2017 is already promising exciting new places for me to visit! To see the complete photo galleries, click on the captions or visit my 2015-17 Travel page.
Follow me on Facebook, Instagram, and Twitter @LauraRepoOrtega

El 2016 fue un año fantástico y el 2017 ya promete luagres nuevos muy emocionantes para conocer! Para ver las galerías completas, haz clíck en los pie de foto o visita my página de Viajes 2015-17.
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For more on my journey through Brazil, read about My Nomadic Life.
Para saber más de mi viaje por Brasil, lee sobre Mi Vida Nómada.

Mi Vida Nómada: Vida en Movimiento

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Llegando a Salvador de Bahía, Brasil

—Encontré un pasaje barato y salgo esta noche para Barcelona —me dice mi amigo de Israel una mañana en Salvador de Bahía, Brasil, mientras sacaba de su mochila todo lo que no iba a necesitar en Europa pero que fue esencial para su último año en Sur América.

Existen personas así que pueden ir de un continente a otro con sólo unas pocas horas de anticipación, pero yo no soy una de ellas. A veces pienso que me gustaría ser así, pero la verdad es que me gusta programar mis viajes, y aunque evito investigar mucho de mi destino, porque me gusta sorprenderme y descubrirlo a mí manera, rehuso llegar a un lugar que no conozco a dar vueltas buscando dónde dormir.

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Galinhos, Rio Grande do Norte, Brasil

Antes de llegar a Manaus en octubre del 2015, ya tenía una idea clara de mi ruta y horario. Y sí, a veces he querido cambiar de planes, perderme un vuelo o irme sin dar aviso, pero me he desviado muy poco del viaje que tracé en mi mente y en mapas después de mi primera visita al Amazonas en el 2012.

Para viajar lento y barato, y conocer la cultura y aprender el portugués de Brasil, siempre  escojo el pasaje más barato aunque lo tenga que comprar con dos meses de anticipación, y el descuento en alojamiento aunque tenga que comprometerme a quedarme a “largo plazo” (de diez días hasta un mes). Hasta ahora, me siento segura que mi ruta me ha llevado justo adonde necesito llegar.

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Copacabana, Rio de Janeiro, Brasil

Lo que pasa también es que igual no me gusta acomodarme mucho porque cuando estoy cómoda se me olvida que una de las cosas que más me gusta de este viaje y mi vida nómada en Brasil es el movimiento en sí. Además he aprendido que la incomodidad produce creatividad, curiosidad, y productividad, mientras la comodidad se convierte en complacencia y la consolidación de rutinas repetitivas.

Después de vivir en seis países diferentes en cuatro continentes, no sólo me he acostumbrado a desacomodarme sino que me gusta. Es más, me encanta. No hay nada como llegar a un lugar nuevo, desempacar, empezar de cero, y volverme a ir, volverlo a hacer. Es casi como si me gustara la comodidad, pero no tanto; casi como si me gustara la estabilidad, pero no en serio; casi como si me quisiera quedar quieta, pero no lo suficiente para hacerlo.

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Río Amazonas, Pará, Brasil

Con cada año que pasa, cada ciudad, país, río y playa, crece mi gusto por moverme y cada vez me muevo más despacio y con más tiempo, con calma, sin forzar los descubrimientos que sólo se hacen viviendo lejos de casa. He seguido mis caprichos por este universo paralelo por casi un año, en el cual no me he quedado más de dos meses en un solo lugar; siempre me estoy moviendo de cama, de cuarto, de hostel, de ciudad, de estado, de latitud, de playa.

A ese ritmo, y en un país tan grande como Brasil, es inevitable pasar horas y hasta días incontables en movimiento: en barcos, lanchas, buses, trenes, carros, aviones… Con mis casi 30 kg de equipaje a los hombros, he caminado kilómetros por calles empinadas, empedradas, de tierra y de asfalto, subiendo y bajando escalas, peleando por espacio en las horas pico, sonriendo ante las miradas atónitas de aquellos que no se explican qué hago sola con esas mochilas, en esa ruta, sudando, bajo el sol o la lluvia, siempre con un paquete de castañas o sequilhos en la mano. Nadie se imagina que estoy esperando otro bus, otro tren, otro mapa que me lleve al próximo destino, cualquiera que sea.

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Saliendo de Recife, Pernambuco, Brasil

El transporte—el movimiento—ha sido un factor contundente en mi viaje, aunque muchas veces sea descartado como algo necesario pero sin trascendencia, una forma inescapable de escapar de lo que sea que estoy huyendo—¿o encontrando?—en este viaje sin comienzo ni fin.

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Galinhos, Rio Grande do Norte, Brasil

Pero son esos mismos momentos en que el sentido de aventura realmente se apodera de mí. Cuando estoy en una carretera esperando que pase el bus, o en la terminal esperando que otro salga; cuando llego a una ciudad nueva y me la paso leyendo los nombres de las calles, repasando los mapitas dibujados en mi libreta de apunte… Son esos los momentos en que la adrenalina y la emoción se encargan de llevarme hasta mi destino a pesar del cansancio y el hambre, de las ganas de un baño que no se mueva y de dormir en posición horizontal. Son esos momentos los que realmente marcan este viaje que me está llevando a conocer este país-continente. Y seguiré devorando mapas e imaginando rutas hasta que llegue el próximo bus.

Mi Vida Nómada
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Mi Vida Nómada: Universos Paralelos

Entre más me acerco a los treinta, más pienso en el tiempo; en su significado; en su influencia sobre mis acciones y decisiones; en nuestra insistencia que lo podemos doblar, moldear, y ajustar a nuestros deseos; pienso en nuestra percepción de él cuando miramos atrás y cuando imaginamos el futuro.

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Olinda, Pernambuco, Brasil

Siempre estamos tratando de manipular el tiempo; lo nombramos, lo contabilizamos, como si la nomenclatura nos diera control, como si pudiéramos aprender a amaestrarlo. Esa noción de control es fundamental para nuestro entendimiento del mundo, y dicta casi todo lo que hacemos, desde los horarios para comer y dormir, hasta las edades que se espera cumplamos ciertos requisitos sociales, como el matrimonio y la maternidad. Pero yo siempre he sabido que quiero vivir en un mundo en el que el tiempo sea un concepto igual de flexible al espacio, donde las restricciones de fuerzas mayores sean respetadas mas no idolatradas, donde se valore el tiempo como la moneda más fuerte que poseemos. Entonces decidí cambiar mi mundo con el comienzo de mi aventura nómada.

Aunque el mundo ‘real’ y mi mundo nómada ocupan el mismo espacio y existen simultáneamente, en el mundo del viajero hemos renunciado a la idea del control, tratando de liberarnos de las restricciones tradicionales que pretenden dominar la naturaleza. Personas afines viven en este universo paralelo, flotando entre aventuras, durmiendo en hamacas, compartiendo música, intercambiando historias y a veces más, conociendo amigos, modificando rutas, enamorándonos, aprendiendo a despedirnos, siguiendo nuestros caprichos hedonistas hasta el próximo paraíso, todo esto sin preocuparnos por qué día de la semana sea. Muchos dirán que el nuestro es un mundo irreal y utópico, donde estamos totalmente desentendidos de las responsabilidades cotidianas, pero a nosotros nos gusta verlo como un caos controlado, un orden espontáneo, una vida sostenible llena de sorpresas que nos permite el lujo de escoger el camino que queramos seguir, y de cambiar de idea cada que nos plazca.

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Morro Branco, Ceará, Brasil

En este universo, el lunes y el jueves y el sábado son iguales que los otro cuatro días; para mí, cualquier día puede ser de descanso o de trabajo. He aprendido a no medir el tiempo según el día de la semana o del mes, sino por lo que puedo hacer en ese tiempo. Eso no significa que haya perdido toda noción del tiempo, sino que lo percibo de una manera diferente. En vez de cumplir turnos o esperar que el reloj señale la hora mágica para poder escapar la presión de actuar como si fuera posible ‘manejar’ el tiempo, me pregunto: ¿Cuánto tiempo puedo pasar en la playa? ¿Cuánto trabajo tengo que hacer antes, durante, o después? ¿Cuánto se demora el bus, cuánto tengo que caminar? ¿Cuántas cervezas me puedo tomar mientras tanto?

Parallel Universe

Maragogi, Alagoas, Brasil

Viajando, he aprendido a apreciar el tiempo; lo rápido que pasa, lo flexible que es, la cantidad de cosas que se pueden hacer con él, y lo fácil que es perderlo. En este momento, me parece imposible que hayan pasado doce meses desde mayo del año pasado—me parece que fue hace toda una vida. Y a la vez parece haber sido ayer. Me pregunto, ¿cuántas vidas he vivido en el último año? ¿Cuántas almas gemelas he conocido? ¿Cuánto he aprendido, descubierto, dejado atrás? El último año de mi vida parece existir simultáneamente en el pasado lejano y el presente; han pasado tantas cosas que tengo que dudar la veracidad del calendario, que asegura poder medir mis experiencias, cuantificarlas y convertirlas en números para que sean más fáciles de digerir.

Recife Antigo

Recife, Pernambuco, Brasil

Van pasando los meses y me doy cuenta que sólo los logro distinguir según la ciudad, las playas, y los acentos y las caras que acompañan mis memorias. Y cada vez que me muevo—me voy, vengo, vuelvo—aprendo que el tiempo rehusa ser medido o restringido, transformándose en lo que mejor le sirva a él, despreocupado por nuestros deseos o necesidades, y mucho menos por nuestros planes. Y como viajeros hemos aprendido no sólo a aceptar pero a aprovechar su rebeldía; hemos aprendido que las horas sólo importan según las mareas, y los meses sólo en grados; aprendimos a darle prioridad a los kilos, kilómetros, y milímetros de lluvia. Le damos el control no al tiempo sino a nuestra búsqueda por la adrenalina y la novedad, conscientes que el tiempo no es más que un aliado impaciente que en cualquier momento puede dejar a un lado su generosidad.

BomFim

Lagoa Bonfim, Rio Grande do Norte, Brasil

Entonces sí, puede ser que estoy huyendo de algo, puede ser irresponsable vivir lejos de todo, dejando que la política y las cuentas mensuales se borren de mi memoria; de pronto nos debería importar más salir en incontables fotos con la misma ropa vieja, resaltando nuestro vestuario simple pero funcional, y nuestra reticencia a conformarnos a las tendencias de la moda o las expectativas de la sociedad que dictan cómo nos deberíamos ver, hoy en día, a nuestra edad. Pero la verdad es que andamos distraídos viviendo momentos hermosos, cumpliendo sueños, y creando memorias colectivas. Hemos forjado una comunidad de apoyo que intenta vivir de una manera sustentable, feliz, y llena, y en un mundo que parece haber perdido su camino y su identidad, hemos escogido no atarnos al tiempo, sino liberarnos con las posibilidades que nos ofrece.

English Version
Mi Vida Nómada

São Luís, Maranhão

After the Dutch invasion of the region, São Luís, the capital city of the state of Maranhão in Brazil’s north-east, was formally founded by the French in 1612 and soon after conquered by the Portuguese. The city’s rich history is palpable in its colourful buildings, its cobble-stone streets, and its cultural and ethnic diversity.

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Después de la invasión holandesa de la región, São Luís, la capital del estado brasilero de Maranhão en el nordeste del país, fue fundada por los franceses y poco después colonizada por los portugueses. La rica historia de la ciudad palpita en sus edificios coloridos, sus calles empedradas, y su diversidad cultural y étnica.

Historical Centre / Centro Histórico

But São Luís also has a modern side to it, mostly around Ponta d’Areia, an affluent neighbourhood hugging the beautiful coastline, dotting the rebellious sand with tall buildings, restaurants, bars, and parks where families can be seen enjoying the warm weather year-round. Its priviledged location not only offers nearby beaches, but proximity to the Lençóis Maranhenses National Park, located only a few hours away via the small town of Barreirinhas.

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Pero São Luís también tiene un lado moderno, principalmente en Ponta d’Areia, un barrio de estrato alto bordeando la costa, que ha decorado la arena rebelde con edificios altos, restaurantes, bares y parques donde se ven familias disfrutando del clima caluroso todo el año. Su ubicación privilegiada no sólo ofrece playas cercanas, sino una proximidad al Parque Nacional Lençóis Maranhenses, ubicado a unas horas de distancia, cerca al pueblo de Barreirinhas.

Ponta D’Areia
Travel / Viajes – 2015-20162011-2014

Mi Vida Nómada: Encontrando mi Libertad en la Naturaleza

Antes de llegar a Fortaleza me estaba sintiendo un poco atrapada en Barreirinhas; no me sentía en casa y me la pasaba soñando con la playa y los Lençóis Maranhenses, un parque nacional en el estado brasileño de Maranhão. El parque cuenta con 155,000 hectáreas de desierto de arenas blancas, y durante la temporada de lluvias se llenan los espacios entre las dunas, que pueden llegar a medir hasta 40 metros de altura, creando lagunas alucinantes. Tristemente, estuve allá en la temporada seca y sólo una de las lagunas tenía un poco de agua. Pero estaba determinada a ver este lugar, así fuera sin el agua, entonces decidí ir caminando desde Barreirinhas con Maduro, uno de los guías locales.

Quería conectarme con la naturaleza como lo hice en el Amazonas; quería sentir la libertad que sólo consigo haciendo ejercicio físico en un lugar natural. Estaba tan emocionada por llegar allá, que no preocupé por la ida, y ni consideré lo que realmente sería caminar hasta allá. Me desperté a las 4:15 am cuando todavía estaba oscuro y un poco frío, tomé una ducha fría para despertarme del todo, me tragué una taza de café y un pan, y a las 5:00 am Maduro y yo estábamos saliendo del pueblo.

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Como a las 5:20 am cruzamos el hermoso río Preguiças en un pequeño ferry, y empecé a sufrir el momento que nos bajamos al otro lado en la población de Cantinho. Las calles no están pavimentadas en Cantinho; de hecho, parecen más ríos de arena que caminos. Y como llovió en la noche la arena tenía una capa mojada encima pero seguía suelta debajo, lo que creó una capa de arena mojada que se me pegó permanentemente en los pies descalzos; además se volvía más pesada con cada paso, hundiéndome hasta los tobillos.

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Maduro estaba andando tranquilo entre la arena, acostumbrado a hacerlo toda su vida. A veces lo perdía de vista detrás de una curva o un arbusto, y pensaba en salir corriendo de regreso al pueblo, en rendirme, en escaparme de este esfuerzo; cuando salí en este paseo, no pensé que el camino fuera a ser tan exigente. Pero me enfoqué en las dunas de arena, en la magnitud de este lugar que iba a conocer, y mi terquedad perseveró sobre el cansancio.

Caminamos unas cuatro horas sobre la arena mojada, entre un paisaje casi desértico, rodeado de arbustos y cactus, algunos árboles de marañón, y otras plantas que producen todo tipo de frutas extrañas y deliciosas, como la jatoba y el guajiru, que me tragué mientras me insistía a mí misma que disfrutara del camino y no me preocupara cuánto tiempo nos íbamos a demorar… Pero, ¿cuánto tiempo nos vamos a demorar, Maduro? Y él sólo me respondía,—Qué, ¿está cansada?—sonreía y seguía caminando sin mucho esfuerzo.

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Estaba sudando tanto, que me estaba chupando mi propio sudor de la cara para rehidratarme. Bueno, atrapar el sudor con la lengua mientras lo sentía bajar hacia mi boca seguro no era más que un reflejo, pero al probar el líquido salado que caía despiadadamente por mi cara, me convencí a mí misma que probablemente era un método sostenible de rehidratación.

A un poco más de medio camino vi un puente de madera. No lo podía creer, ¡tierra firme! Traté de correr hacia el puente, hundiéndome en la arena, ciega por el sudor, emocionada por la mera posibilidad de caminar en tierra firme aunque fuera sólo un poquito. Y terminó siendo bien poquito—un poco más de 4 metros para ser exacta. Pero fue increíblemente satisfactorio, y paramos a descansar unos minutos y tomar agua (en vez de sudor) antes de seguir.

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Me seguía diciendo a mí misma,—Vas a sobrevivir, ni pienses en el regreso,—mientras trataba de seguirle el paso a Maduro. Y de pronto las vi: dunas tan grandes y blancas que parecían montañas cubiertas con nieve. No lo podía creer ¡habíamos llegado a los Lençóis Maranhenses! En ese momento dejé de sentir cansancio en el cuerpo, mis piernas se llenaron de energía, y mi mente estuvo libre de preocupaciones o ansiedades; lo único que quedó fue mi sonrisota que reía sin aliento.

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Subimos por una duna enorme que nos llevó a uno de los paisajes más increíbles que he visto en mi vida: filas interminables de dunas amarillas, blancas y naranja esculpidas entre grietas profundas donde se acumula el agua cuando llueve, y decoradas con arbustos y árboles verdes azotados por el viento. La inmensidad de este lugar me dejó sin palabras y me hizo sentir diminuta; no éramos más que punticos moviéndonos en este terreno implacable. Caminamos hacia la única laguna que tenía un poco de agua, para satisfacer la promesa de refrescarnos y descansar.

Llegamos a la pequeña Lagõa do Peixe, la laguna del pez, que tendría unos 30 cm de agua negra como mucho, pero nos metimos felizmente mientras caía una llovizna. Rodé por una duna directo al agua, y nadé entre los pecesitos. Fuera del agua, ranitas miniaturas del mismo color de la arena saltaban lejos de nosotros. Definitivamente no era lo que había visto en fotos (por favor, busca este lugar en Google), ni lo que había imaginado al ver los espacios profundos entre las dunas, donde aún se veían rastros de agua, pero fue un lugar que se robó mi corazón; los canales que se convertirán en ríos después de una lluvia fuerte me provocaban con la promesa de lagunas turquesas entre la arena blanca. Fue absolutamente espectacular.

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Mientras Maduro tomaba una siesta bajo un árbol, exploré las dunas con mi cámara. Después de unas horas de dar vueltas, teniendo mucho cuidado de no perder de vista la laguna, y de comer sardinas y galletas, vimos llegar un grupo de turistas en un 4×4. Tal como había planeado (pero rehusaba prometer), Maduro habló con el conductor quien acordó llevarnos de regreso al pueblo. A pesar de haber pasado una mañana lindísima en uno de los lugares más hermosos del mundo, oír la noticia que no tendría que caminar de regreso fue uno de los mejores momentos del día.

Mientras caminábamos bajo las pesadas nubes grises hacia los carros, Maduro me mira y me dice,—Va a llover…duro—. Unos 30 segundos después, se desató una tormento sobre nosotros. El viento era tan fuerte que no estaba segura si era el agua o la arena que me estaban latigueando, ¡pero dolía mucho! Estaba emparamada y tan feliz. El camino de regreso fue muy movido y las ramas de los árboles me raspaban las piernas y los brazos mientras acelerábamos entre los caminos de arena, pero aún así fue mejor que tener que caminar otra vez.

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Galería de Fotos
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Mi Vida Nómada

Mi Vida Nómada: Mi Vida Real

He estado leyendo mucho sobre la realidad detrás de algunos de los posts más populares en internet, y cómo las vidas de los blogueros de viajes particularmente son curados para conseguir más ‘likes’ y ser compartidos en las redes sociales. No se puede negar que algunos blogueros esconden la realidad de sus viajes para que sus seguidores no tengan que presenciar el aburrimiento que a veces acompaña los viajes perpetuos, como las esperas eternas en estaciones de buses y aeropuertos, los viajes incómodos en camiones y motos, y a veces, más tiempo libre de lo que uno quisiera tener.

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Isla de Cotijuba, Pará

Aunque normalmente sólo subo fotos de los paisajes y ciudades que he visitado—porque son las imágenes que me llevo de cada lugar y las que quiero compartir—he tratado de mantener la veracidad de mis historias compartiendo también mi frustración durante viajes larguísimos e incómodos en barcos, o de no sentirme en casa en todos los lugares adonde llego. Hago esto porque, no sólo quiero mostrar la realidad de una Vida Nómada, sino porque simplemente estoy documentando mis viajes por Brasil; no estoy compitiendo por ‘likes’ (obviamente) ni queriendo causar envidia por la vida que he escogido vivir.

La verdad es que estoy viviendo una vida muy normal mientras viajo por Brasil, sólo que estoy cambiando de ciudad constantemente. Generalmente, mis días son bastante normales, aunque algo preocupante es con la normalidad que me preocupo por mi seguridad. Este sentido de inseguridad ha dificultado mi habilidad de fotografiar muchas de las ciudades en las que he estado, porque no es seguro andar con la cámara. Me encantaría compartir lo que veo en las calles, pero a veces lo único que puedo hacer es grabar esas imágenes en mi mente y tratar de no olvidarlas nunca; como el chico de 17 años que vi con un carrito lleno de licores al medio día al frente de una caricatura pintada en la pared, o el hombre preparando pescados frescos en un hueco de un muro naranja bajo el sol caliente de Fortaleza.

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Lençóis Maranhenses, Maranhão

Y así, entre imágenes y sensaciones inolvidables, la vida sigue cambiando de ritmo, moviéndose entre los colores y olores y sonidos que componen una ciudad. Las mismas cosas que formaban mi vida en Colombia forman mi vida aquí: voy a mercar, cocino, lavo, limpio, madrugo, veo películas malas, me preocupo por mi presupuesto, me pregunto cuándo voy a poder tener otra noche libre o pasar la mañana entera en la playa. La diferencia es que aquí no tengo las comodidades que hacen estas tareas más fáciles en casa.

Y claro, me la paso trabajando. Sea domingo or martes o viernes, siempre necesito estar disponible para el trabajo. Pero a pesar de las restricciones de una vida laboral normal, también tengo los privilegios de un trabajo a distancia. Hace unas semanas, por ejemplo, viajé casi 170 km al sur de Fortaleza a Canoa Quebrada, un pueblito en la costa que ha sido invadido por los franceses, los ingleses, los portugueses, y eventualmente, los hippies. La historia cuenta que un hombre de Pakistán fue quien dejó la marca más grande cuando talló una luna creciente y una estrella en los acantilados de la playa, un símbolo que hasta hoy representa el pueblo.

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Canoa Quebrada, Ceará

Aunque trabajé todos los días que estuve allá, siempre encontré el tiempo para ir a la playa y salir en las noches a probar la comida y oler la sal en el aire. Me encantaba salir a caminar por las calles empedradas hasta la playa, nadar en las olas fuertes, y admirar la costa Atlántica desde los acantilados. Pero la mejor parte fue escaparme de la ciudad y estar más cerca a la naturaleza; me revitalizó e hizo el regreso a Fortaleza muy difícil.

Aparte de mi blog y otros proyectos en línea, también estoy haciendo intercambio de trabajo en hostales; ya terminé mi trabajo en Fortaleza, la capital del estado de Ceará, ahora estoy trabajando en un hostal en Recife, en el estado de Pernambuco, y trabajaré en otro en Natal, en el estado de Rio Grande do Norte, el próximo mes. Para cumplir con mis compromisos, sólo me pude quedar una semana en São Luís, capital del estado de Maranhão, aunque me hubiera encantado quedarme más tiempo. Y estuve trabajando tanto durante esa semana (por lo que estoy muy agradecida) que ni siquiera pude conocer mucho la ciudad ni visitar las playas. Pero a pesar de pasármela sentada en el computador trabajando, no subí ninguna foto mía así porque no me parece muy interesante, entonces entiendo cómo eso se puede interpretar como excluír parte de la historia, pero ¿de verdad preferirían verme pegada a una pantalla que una foto del mágico centro histórico de São Luís?

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São Luís, Maranhão

Yo sé que si sólo resaltara los días que paso en la playa o en la selva, sería fácil pensar que estoy viviendo una vida idílica visitando playas y ciudades de 400 años—y bueno, lo estoy haciendo—pero no es lo único que hago. La verdad es que he pasado la mayoría de los últimos dos meses sentada trabajando todo el día mientras los otros huéspedes salen a conocer, pasando sus días tomando cerveza en la playa o bailando reggae en algún bar del centro.

Pero no me estoy quejando, aunque tampoco me quejaría de tener más tiempo en la playa o caminando por las calles empedradas de ciudades centenarias construidas con azulejos portugueses. Pero esa es la realidad de Mi Vida Nómada: el trabajo es lo primero, la diversión segundo. Y la mayoría de los días estoy demasiado cansada después del trabajo para hacer otra cosa.

Canoa Quebrada

Canoa Quebrada, Ceará

Pero después pienso, si esos son mis ‘problemas’, no los cambiaría por nada. Y esa es la belleza de mi vida: no se trata sólo de viajar, conocer playas y probar comidas exóticas, sino de tener la libertad de escoger el estilo de vida que más me conviene y que me hace feliz. Pienso que eso es lo que todos deberíamos buscar—hacer lo que nos gusta de una manera sostenible. Porque aunque a mí me encanta viajar, moverme, y conocer lugares y personas nuevas, eso no es necesariamente lo que todo el mundo quiere—no es el estilo de vida para todos.

Entonces pienso que en vez de hablar del lado sofisticado del viaje (porque mi estilo de viajar realmente no es nada elegante), deberíamos cambiar la narrativa para esclarecer que nosotros (‘nómadas’) no dejamos atrás nuestras vidas estables para viajar sólo porque podemos, sino porque debemos. Y si para ti no es una necesidad, no lo hagas; si una vida nómada e incierta no es para ti, no la busques simplemente porque está de moda o porque crees que, según lo que lees en internet, es lo que deberías hacer.

Fortaleza

Fortaleza, Ceará

Creo que, a fin de cuentas, sin importar la vida que escojas, son los momentos pequeños que valen y son los que deberíamos apreciar, porque son esos preciosos segundos e imágenes que se suman para construir nuestros días y semanas y meses y años y, eventualmente, se convierten en nuestras vidas, así que deberían valer la pena. Para mí, esos pequeños momentos me hacen feliz, como caminar por la calle después de hacer alguna vuelta burocrática y ver una pared azul al frente, y darme cuenta que ¡es el Atlántico! O caminar por la playa en camino al mercado y ver una chica en patineta con una tabla de surf bajo el brazo. O hablar con personas de todas partes del mundo y saber que algo nos trajo a todos a este lugar.

Sao Luis 16

São Luís, Maranhão

Me encanta el camino que he encontrado, y me sorprendo a mí misma constantemente en este viaje con todo lo que estoy aprendiendo, como cuando tengo una conversación profunda con alguien en portugués y me doy cuenta que ya puedo expresar mis ideas claramente en este idioma. O cuando finalmente descubro cuál bus coger sin tenerle que preguntar a todo con quien me tropiezo en la calle. Así que espero que sigas este viaje a través de mis fotos e historias, y que si piensas que estoy fallando en mi manera de documentar mi viaje, ¡me lo digas!

English Version
Mi Vida Nómada

 

Belém, Pará

Belém

Belem is located at the mouth of the Tapajos (Amazon) River on Brazil’s northern Atlantic coast. Founded in 1616, Belem now has a population of around 2,100,000, making it the second most populated city in the Amazon, after Manaus.

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Belén está ubicada en la desembocadura del río Tapajós (Amazonas) en la costa Atlántica norte de Brasil. Fundada en 1616, Belén cuenta con una población de unos 2,100,000 habitantes, convirtiéndola en la segunda ciudad más poblada de la Amazonía después de Manaus.

Theatro da Paz

The stunning Theatro da Paz (Theatre of Peace) is rivalled only by Manaus’ Teatro Amazonas; finished in 1878, it was designed by the European migrants who were looking for their fortunes in the Amazon during the rubber boom.

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El espectacular Teatro de la Paz es comparable sólo al Teatro Amazonas de Manaus; su construcción fue terminada en 1878, y fue construido por los migrantes europeos que estaban buscando su fortuna en el Amazonas durante la bonanza del caucho.

Ilha de Cotijuba

There are 39 islands surrounding Belem, located at the mouth of the Tapajos River in the Atlantic Ocean. This is Cotijuba Island, just 45 minutes away by boat from the coast. The river is so wide, that it’s impossible to see the other shore from the white sand beaches of the island.

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Hay 39 islas rodeando a Belén, ubicadas en la desembocadura del río Tapajos en el océano Atlántico. Esta es la isla Cotijuba, a sólo 45 minutos en barco de la costa. El río es tan ancho que es imposible ver la otra orilla desde la playa de arena blanca de la isla.

Travel / Viajes – 2015-20162011-2014

Stories That Cross Boundaries: From the Amazon to the Atlantic

Photographs of my second boat trip in Brazil, from Manaus, in the Amazon, to Belém, on the mouth of the Tapajós River near the Atlantic coast. Read the story of this journey here.

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Fotografías de mi segundo viaje en barco en Brasil, de Manaus, en el estado de Amazonas, a Belém, en la desembocadura del río Tapajós cerca la costa Atlántica. Lee la crónica del viaje aquí.

Leticia to Manaus / De Leticia a Manaus
Travel / Viajes – 20152011-2014
My Nomadic Life / Mi Vida Nómada