Pipa, Rio Grande do Norte

I spent five glorious weeks in Pipa, a small surf town south of Natal, in the northeastern Brazilian state of Rio Grande do Norte. Its tropical bays are surrounded by high, rocky cliffs topped with thick vegetation, which offer amazing views. The rocks along the beaches are exposed at low tide, forming natural pools , and submerged by the warm swells at high tide.

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Pasé cinco semanas increíbles en Pipa, un pueblito de surfistas al sur de Natal en el estado nordestino de Rio Grande do Norte en Brasil. Sus bahías tropicales están rodeadas por acantilados rocosos cubiertos en vegetación que ofrecen vistas maravillosas. Cuando baja la marea, se exponen las rocas en las playas, creando piscinas naturales, y se sumergen bajo las olas cálidas con la marea alta.

Pipa, Praia Central & Praia do Amor
Baia dos Golfinhos & Praia do Madeiro

Dolphins can be seen almost daily in these two deep, warm bays just north of the town; accustomed to people, the dolphins aren’t scared of coming right up to you in the water. Sadly, my waterproof camera died while I was there and I didn’t get a chance to get photos of them up close in the water.

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Casi todos los días se pueden ver delfines en estas dos bahías de aguas cálidas y profundas que quedan al norte del pueblo. Como están acostumbrados a las personas, los delfines no tienen miedo de acercarce a uno en el agua. Tristemente, se dañó mi cámara de agua mientras estaba allá y no conseguí sacarles fotos de cerca.

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Mi Vida Nómada: Vida en Movimiento

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Llegando a Salvador de Bahía, Brasil

—Encontré un pasaje barato y salgo esta noche para Barcelona —me dice mi amigo de Israel una mañana en Salvador de Bahía, Brasil, mientras sacaba de su mochila todo lo que no iba a necesitar en Europa pero que fue esencial para su último año en Sur América.

Existen personas así que pueden ir de un continente a otro con sólo unas pocas horas de anticipación, pero yo no soy una de ellas. A veces pienso que me gustaría ser así, pero la verdad es que me gusta programar mis viajes, y aunque evito investigar mucho de mi destino, porque me gusta sorprenderme y descubrirlo a mí manera, rehuso llegar a un lugar que no conozco a dar vueltas buscando dónde dormir.

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Galinhos, Rio Grande do Norte, Brasil

Antes de llegar a Manaus en octubre del 2015, ya tenía una idea clara de mi ruta y horario. Y sí, a veces he querido cambiar de planes, perderme un vuelo o irme sin dar aviso, pero me he desviado muy poco del viaje que tracé en mi mente y en mapas después de mi primera visita al Amazonas en el 2012.

Para viajar lento y barato, y conocer la cultura y aprender el portugués de Brasil, siempre  escojo el pasaje más barato aunque lo tenga que comprar con dos meses de anticipación, y el descuento en alojamiento aunque tenga que comprometerme a quedarme a “largo plazo” (de diez días hasta un mes). Hasta ahora, me siento segura que mi ruta me ha llevado justo adonde necesito llegar.

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Copacabana, Rio de Janeiro, Brasil

Lo que pasa también es que igual no me gusta acomodarme mucho porque cuando estoy cómoda se me olvida que una de las cosas que más me gusta de este viaje y mi vida nómada en Brasil es el movimiento en sí. Además he aprendido que la incomodidad produce creatividad, curiosidad, y productividad, mientras la comodidad se convierte en complacencia y la consolidación de rutinas repetitivas.

Después de vivir en seis países diferentes en cuatro continentes, no sólo me he acostumbrado a desacomodarme sino que me gusta. Es más, me encanta. No hay nada como llegar a un lugar nuevo, desempacar, empezar de cero, y volverme a ir, volverlo a hacer. Es casi como si me gustara la comodidad, pero no tanto; casi como si me gustara la estabilidad, pero no en serio; casi como si me quisiera quedar quieta, pero no lo suficiente para hacerlo.

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Río Amazonas, Pará, Brasil

Con cada año que pasa, cada ciudad, país, río y playa, crece mi gusto por moverme y cada vez me muevo más despacio y con más tiempo, con calma, sin forzar los descubrimientos que sólo se hacen viviendo lejos de casa. He seguido mis caprichos por este universo paralelo por casi un año, en el cual no me he quedado más de dos meses en un solo lugar; siempre me estoy moviendo de cama, de cuarto, de hostel, de ciudad, de estado, de latitud, de playa.

A ese ritmo, y en un país tan grande como Brasil, es inevitable pasar horas y hasta días incontables en movimiento: en barcos, lanchas, buses, trenes, carros, aviones… Con mis casi 30 kg de equipaje a los hombros, he caminado kilómetros por calles empinadas, empedradas, de tierra y de asfalto, subiendo y bajando escalas, peleando por espacio en las horas pico, sonriendo ante las miradas atónitas de aquellos que no se explican qué hago sola con esas mochilas, en esa ruta, sudando, bajo el sol o la lluvia, siempre con un paquete de castañas o sequilhos en la mano. Nadie se imagina que estoy esperando otro bus, otro tren, otro mapa que me lleve al próximo destino, cualquiera que sea.

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Saliendo de Recife, Pernambuco, Brasil

El transporte—el movimiento—ha sido un factor contundente en mi viaje, aunque muchas veces sea descartado como algo necesario pero sin trascendencia, una forma inescapable de escapar de lo que sea que estoy huyendo—¿o encontrando?—en este viaje sin comienzo ni fin.

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Galinhos, Rio Grande do Norte, Brasil

Pero son esos mismos momentos en que el sentido de aventura realmente se apodera de mí. Cuando estoy en una carretera esperando que pase el bus, o en la terminal esperando que otro salga; cuando llego a una ciudad nueva y me la paso leyendo los nombres de las calles, repasando los mapitas dibujados en mi libreta de apunte… Son esos los momentos en que la adrenalina y la emoción se encargan de llevarme hasta mi destino a pesar del cansancio y el hambre, de las ganas de un baño que no se mueva y de dormir en posición horizontal. Son esos momentos los que realmente marcan este viaje que me está llevando a conocer este país-continente. Y seguiré devorando mapas e imaginando rutas hasta que llegue el próximo bus.

Mi Vida Nómada
English Version

Natal, Maracajaú & Bonfim, Rio Grande do Norte

Natal is the state capital of Rio Grande do Norte, located in Brazil’s northeastern Atlantic coast. There are beautiful beaches and dive spots like Maracajaú (pictured below) and Galinhos not far from the city.

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Natal es la capital del estado de Rio Grande do Norte, ubicado en la costa Atlántica en el nordeste de Brasil. Hay playas y lugares para buceo como Maracajaú y Galinhos cerca a la ciudad.

There are also several lagoons inland, like Bonfim, the largest freshwater lagoon in the state, located southwest of Natal.

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También hay varias lagunas en el interior del estado, como Bonfim, la laguna de agua dulce más grande de Rio Grande do Norte, ubicada al sur-occidente de Natal.

Check out the video I made with Vicky at Bonfim. * El video que hice con Vicky en Bonfim.

 

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Galinhos, Rio Grande do Norte

Galinhos is a small municipality located about 160 km north of Natal, the state capital of Rio Grande do Norte, in Brazil’s northeast. The town is located on a peninsula and at high tide is only accessible by water. With its sand dunes, salt mines, and pristine beaches, Galinhos was one of my favourite places in the state.

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Galinhos es un pequeño municipio ubicado a unos 160 km al norte de Natal, la capital del estado de Río Grande del Norte, en el nordeste de Brasil. El pueblo está ubicado en una península y sólo se puede acceder por agua cuando está alta la marea. Con sus dunas de arena, minas de sal, y playas cristalinas, Galinhos fue uno de mis lugares preferidos en el estado.

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