Pipa, Rio Grande do Norte

I spent five glorious weeks in Pipa, a small surf town south of Natal, in the northeastern Brazilian state of Rio Grande do Norte. Its tropical bays are surrounded by high, rocky cliffs topped with thick vegetation, which offer amazing views. The rocks along the beaches are exposed at low tide, forming natural pools , and submerged by the warm swells at high tide.

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Pasé cinco semanas increíbles en Pipa, un pueblito de surfistas al sur de Natal en el estado nordestino de Rio Grande do Norte en Brasil. Sus bahías tropicales están rodeadas por acantilados rocosos cubiertos en vegetación que ofrecen vistas maravillosas. Cuando baja la marea, se exponen las rocas en las playas, creando piscinas naturales, y se sumergen bajo las olas cálidas con la marea alta.

Pipa, Praia Central & Praia do Amor
Baia dos Golfinhos & Praia do Madeiro

Dolphins can be seen almost daily in these two deep, warm bays just north of the town; accustomed to people, the dolphins aren’t scared of coming right up to you in the water. Sadly, my waterproof camera died while I was there and I didn’t get a chance to get photos of them up close in the water.

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Casi todos los días se pueden ver delfines en estas dos bahías de aguas cálidas y profundas que quedan al norte del pueblo. Como están acostumbrados a las personas, los delfines no tienen miedo de acercarce a uno en el agua. Tristemente, se dañó mi cámara de agua mientras estaba allá y no conseguí sacarles fotos de cerca.

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Maragogi, Alagoas

Maragogi is a municipality in the Alagoas state located about 125 km north of  the capital, Maceió, in Brazil’s northeastern Atlantic coast. The warm, turquoise ocean and white-sand beaches are lined with coconut trees; when the tide is low, kilometres of sand are exposed, allowing people to reach the outer reefs where natural tide pools are formed.

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Maragogi es un municipio del estado brasileño de Alagoas ubicado sobre la costa Atlántica nordestina a unos 125 km al norte de la capital estatual, Maceió. Las playas de cálida agua turquesa y arena blanca están rodeadas por palmas de coco; cuando baja la marea, kilómetros de arena se exponen, haciendo posible caminar hasta los arrefices donde se forman piscinas naturales.

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Olinda, Pernambuco

Olinda is a small municipality in the state of Pernambuco, just 6 km north of the state capital, Recife. Founded in 1535, Olinda is one of Brazil’s oldest colonial settlements. Known for its wild carnival and lively street parties, the colourful buildings, cobble-stone streets, and perfect panoramic views of Recife, make this small town a popular location for both locals and tourists.

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Olinda es un pequeño municipio en el estado de Pernambuco, a sólo 6 km al norte de la capital estatal, Recife. Fundada en 1535, Olinda es una de las ciudades coloniales más antiguas de Brasil. Conocida por su carnaval y fiestas callejeras, los edificios coloridos, calles empedradas, y vistas panorámicas perfectas de Recife, hacen de este pueblo un lugar popular tanto con nativos como turistas.

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Recife, Pernambuco

Recife, capital city of the state of Pernambuco, is made up of three islands joined by both historic and modern bridges; the entire city has an eclectic mix of the old and the new Brazil. Founded by the Portuguese in 1537, the streets of Old Recife are lined by colourful colonial buildings leading travellers to churches, museums, and markets.

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Recife, ciudad capital del estado de Pernambuco, está compuesta por tres islas unidas por puentes históricos y modernos; la ciudad entera tiene una mezcla ecléctica del Brasil viejo y el nuevo. Fundada por los Portugueses en 1537, las calles de Recife Antiguo están bordeadas por coloridos edificios coloniales que llevan a visitantes a iglesias, museos y mercados.

Located on Brazil’s northeastern Atlantic coast, Recife has some beautiful beaches. Boa Viagem is the most popular of the city beaches, although it’s recommended visitors don’t swim out as bull and tiger shark attacks are common; experts say these attacks, which were rare before the early 1990s, are linked to factors like the construction of a big port in the city which destroyed the mangroves that served as nurseries by the sharks, the rise in bathers, surfers, and fishing in urban beaches, and even changes in marine currents. But don’t worry, shark-free beaches like Gaibu and Calhetas are only a short bus ride away.

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Ubicado en la costa norte de Brasil, Recife tiene playas muy lindas. Boa Viagem es la playa urbana más popular, pero no se recomienda nadar en ella ya que ataques de tiburones tigre y toro son comunues. Los expertos dicen que estos ataques, que eran raros antes de los 90s, son causados por factores como la construcción de un puerto grande en la ciudad que destruyó los manglares que funcionaban de criaderos para los tiburones, el aumento de bañistas, surfistas, y pescadores en las playas urbanas, e incluso cambios en las corrientes marinas. Pero no te preocupes que hay playas sin tiburones muy cerca, como Gaibu y Calhetas.

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Natal, Maracajaú & Bonfim, Rio Grande do Norte

Natal is the state capital of Rio Grande do Norte, located in Brazil’s northeastern Atlantic coast. There are beautiful beaches and dive spots like Maracajaú (pictured below) and Galinhos not far from the city.

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Natal es la capital del estado de Rio Grande do Norte, ubicado en la costa Atlántica en el nordeste de Brasil. Hay playas y lugares para buceo como Maracajaú y Galinhos cerca a la ciudad.

There are also several lagoons inland, like Bonfim, the largest freshwater lagoon in the state, located southwest of Natal.

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También hay varias lagunas en el interior del estado, como Bonfim, la laguna de agua dulce más grande de Rio Grande do Norte, ubicada al sur-occidente de Natal.

Check out the video I made with Vicky at Bonfim. * El video que hice con Vicky en Bonfim.

 

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Galinhos, Rio Grande do Norte

Galinhos is a small municipality located about 160 km north of Natal, the state capital of Rio Grande do Norte, in Brazil’s northeast. The town is located on a peninsula and at high tide is only accessible by water. With its sand dunes, salt mines, and pristine beaches, Galinhos was one of my favourite places in the state.

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Galinhos es un pequeño municipio ubicado a unos 160 km al norte de Natal, la capital del estado de Río Grande del Norte, en el nordeste de Brasil. El pueblo está ubicado en una península y sólo se puede acceder por agua cuando está alta la marea. Con sus dunas de arena, minas de sal, y playas cristalinas, Galinhos fue uno de mis lugares preferidos en el estado.

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Ceará

Located in Brazil‘s north-eastern coast, the state of Ceará has a diverse landscape, crossed by mountains and valleys. I sadly didn’t explore the interior, but visited some of its beautiful beach towns which are surrounded by large rock outcrops and sand dunes.

Canoa Quebrada, a town located about 170 km south of the capital city, Fortaleza, has an interesting history, as it was colonised by the French, the British, the Portuguese, and eventually, the hippies. The story says it was a Pakistani man who left the biggest mark on the small town by carving a crescent moon and star in one of the beachside cliffs—a symbol that still represents the town today.

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Ubicado en la costa noreste de Brasil, el estado de Ceará tiene un paisaje diverso que cuenta con montañas y valles. Aunque no tuve la oportunidad de explorar el interior, visité algunos de los lindos pueblos costeros que están rodeados por grandes acantilados y dunas desérticas.

Canoa Quebrada, un pueblo ubicado a unos 170 km al sur de la capital, Fortaleza, tiene una historia interesante, ya que fue colonizada por los franceses, los ingleses, los portugueses, y después por los hippies. La historia cuenta que un hombre de Pakistán fue quien dejó la marca más grande cuando talló una luna creciente y una estrella en los acantilados de la playa, un símbolo que hasta hoy representa el pueblo.

Morro Branco & Canoa Quebrada

The state capital, Fortaleza, is a bustling metropolis home to about 2.5 million people, surrounded by beautiful beaches like Combuco, located just 35 km north of the city. Although it doesn’t have many historical buildings like other cities such as São Luís and Manaus, it’s maintained its status as a popular tourist destination for visitors coming from the south and interior of the country.

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Fortaleza, la capital estatal, es una metrópolis con unos 2.5 millones de habitantes, rodeada por playas con Combuco, ubicada a unos 35 km al norte de la ciudad. Aunque no tiene muchos edificios históricos como São Luís o Manaus, ha sido un destino turístico muy popular para personas que viven en el sur e interior del país.

Fortaleza & Combuco

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Mi Vida Nómada: Universos Paralelos

Entre más me acerco a los treinta, más pienso en el tiempo; en su significado; en su influencia sobre mis acciones y decisiones; en nuestra insistencia que lo podemos doblar, moldear, y ajustar a nuestros deseos; pienso en nuestra percepción de él cuando miramos atrás y cuando imaginamos el futuro.

Olinda

Olinda, Pernambuco, Brasil

Siempre estamos tratando de manipular el tiempo; lo nombramos, lo contabilizamos, como si la nomenclatura nos diera control, como si pudiéramos aprender a amaestrarlo. Esa noción de control es fundamental para nuestro entendimiento del mundo, y dicta casi todo lo que hacemos, desde los horarios para comer y dormir, hasta las edades que se espera cumplamos ciertos requisitos sociales, como el matrimonio y la maternidad. Pero yo siempre he sabido que quiero vivir en un mundo en el que el tiempo sea un concepto igual de flexible al espacio, donde las restricciones de fuerzas mayores sean respetadas mas no idolatradas, donde se valore el tiempo como la moneda más fuerte que poseemos. Entonces decidí cambiar mi mundo con el comienzo de mi aventura nómada.

Aunque el mundo ‘real’ y mi mundo nómada ocupan el mismo espacio y existen simultáneamente, en el mundo del viajero hemos renunciado a la idea del control, tratando de liberarnos de las restricciones tradicionales que pretenden dominar la naturaleza. Personas afines viven en este universo paralelo, flotando entre aventuras, durmiendo en hamacas, compartiendo música, intercambiando historias y a veces más, conociendo amigos, modificando rutas, enamorándonos, aprendiendo a despedirnos, siguiendo nuestros caprichos hedonistas hasta el próximo paraíso, todo esto sin preocuparnos por qué día de la semana sea. Muchos dirán que el nuestro es un mundo irreal y utópico, donde estamos totalmente desentendidos de las responsabilidades cotidianas, pero a nosotros nos gusta verlo como un caos controlado, un orden espontáneo, una vida sostenible llena de sorpresas que nos permite el lujo de escoger el camino que queramos seguir, y de cambiar de idea cada que nos plazca.

Morro Branco 5

Morro Branco, Ceará, Brasil

En este universo, el lunes y el jueves y el sábado son iguales que los otro cuatro días; para mí, cualquier día puede ser de descanso o de trabajo. He aprendido a no medir el tiempo según el día de la semana o del mes, sino por lo que puedo hacer en ese tiempo. Eso no significa que haya perdido toda noción del tiempo, sino que lo percibo de una manera diferente. En vez de cumplir turnos o esperar que el reloj señale la hora mágica para poder escapar la presión de actuar como si fuera posible ‘manejar’ el tiempo, me pregunto: ¿Cuánto tiempo puedo pasar en la playa? ¿Cuánto trabajo tengo que hacer antes, durante, o después? ¿Cuánto se demora el bus, cuánto tengo que caminar? ¿Cuántas cervezas me puedo tomar mientras tanto?

Parallel Universe

Maragogi, Alagoas, Brasil

Viajando, he aprendido a apreciar el tiempo; lo rápido que pasa, lo flexible que es, la cantidad de cosas que se pueden hacer con él, y lo fácil que es perderlo. En este momento, me parece imposible que hayan pasado doce meses desde mayo del año pasado—me parece que fue hace toda una vida. Y a la vez parece haber sido ayer. Me pregunto, ¿cuántas vidas he vivido en el último año? ¿Cuántas almas gemelas he conocido? ¿Cuánto he aprendido, descubierto, dejado atrás? El último año de mi vida parece existir simultáneamente en el pasado lejano y el presente; han pasado tantas cosas que tengo que dudar la veracidad del calendario, que asegura poder medir mis experiencias, cuantificarlas y convertirlas en números para que sean más fáciles de digerir.

Recife Antigo

Recife, Pernambuco, Brasil

Van pasando los meses y me doy cuenta que sólo los logro distinguir según la ciudad, las playas, y los acentos y las caras que acompañan mis memorias. Y cada vez que me muevo—me voy, vengo, vuelvo—aprendo que el tiempo rehusa ser medido o restringido, transformándose en lo que mejor le sirva a él, despreocupado por nuestros deseos o necesidades, y mucho menos por nuestros planes. Y como viajeros hemos aprendido no sólo a aceptar pero a aprovechar su rebeldía; hemos aprendido que las horas sólo importan según las mareas, y los meses sólo en grados; aprendimos a darle prioridad a los kilos, kilómetros, y milímetros de lluvia. Le damos el control no al tiempo sino a nuestra búsqueda por la adrenalina y la novedad, conscientes que el tiempo no es más que un aliado impaciente que en cualquier momento puede dejar a un lado su generosidad.

BomFim

Lagoa Bonfim, Rio Grande do Norte, Brasil

Entonces sí, puede ser que estoy huyendo de algo, puede ser irresponsable vivir lejos de todo, dejando que la política y las cuentas mensuales se borren de mi memoria; de pronto nos debería importar más salir en incontables fotos con la misma ropa vieja, resaltando nuestro vestuario simple pero funcional, y nuestra reticencia a conformarnos a las tendencias de la moda o las expectativas de la sociedad que dictan cómo nos deberíamos ver, hoy en día, a nuestra edad. Pero la verdad es que andamos distraídos viviendo momentos hermosos, cumpliendo sueños, y creando memorias colectivas. Hemos forjado una comunidad de apoyo que intenta vivir de una manera sustentable, feliz, y llena, y en un mundo que parece haber perdido su camino y su identidad, hemos escogido no atarnos al tiempo, sino liberarnos con las posibilidades que nos ofrece.

English Version
Mi Vida Nómada

My Nomadic Life: Parallel Universe

As my thirtieth birthday approaches, I find myself constantly thinking about time. I think about its role in our lives, how it influences our decisions and our actions; I think about how we try to manoeuvre it, wishing it to bend to our desires; I think about our perception of it when we look back, and what we imagine it to be when we look forward.

Olinda

Olinda, Pernambuco, Brasil

We live in a world that tries to manipulate time; we name it, measure it, count it, as if nomenclature could give us control, as if we could ever master it. This notion of control is fundamental in our understanding of the world we have constructed, and it rules most of what we do, from when we eat and when we work, to when we’re supposed to hit milestones like marriage and parenting. But I’ve always known that’s not the world I want to inhabit; I love living in a world where time is a concept as flexible and untameable as space, where the constraints of forces greater than us are respected but not idolised, where time is considered our greatest asset and most valuable currency. So I changed my world by starting on an exciting nomadic journey.

Although the ‘real’ world and my nomadic world occupy the same space, and exist simultaneously, the world of the traveller is one in which time works for us rather than against us; we who inhabit it have chosen to give up control and have freed ourselves from the traditional restrictions that attempt to overpower nature. Like-minded people live in this parallel universe, floating from one adventure to the next, sleeping in hammocks, sharing music, swapping stories and sometimes more, making friends, re-routing plans, falling in love, learning to say goodbye, following our hedonistic whims to the nearest paradise, all while blissfully unaware what the day of the week it is. Many might say we’re living in an unrealistic, utopian dreamworld, detached from responsibilities, but we like to think of it as controlled chaos, spontaneous planning, a sustainable life of surprise that lets us follow whichever path we choose on any given day.

Morro Branco 5

Morro Branco, Ceará, Brasil

In this universe, Monday and Thursday and Saturday are the same as the other four days of the week; for me, any day can be a day off, any day can be a work day. We don’t gauge time by numbers on a calendar, but by what we can get done in that space of time. That doesn’t mean we disregard time altogether, but we perceive it differently. Rather than filling in slots on a roster, waiting for the clock to hit that magic number so we can run out, escape the burden of pretending to have the ability to ‘manage’ time, we strive to answer questions like: How long can I spend by the beach? How much work do I have to do before, during, or after? How long will the bus take, how far do I have to walk? How many beers can I drink in the meantime? When does my visa run out?

Maragogi

Maragogi, Alagoas, Brasil

When we travel, we learn to really appreciate time; how quickly it can move, how flexible it is, how much we can squeeze into any given hour, week, or year, and how easily it can be lost. Right now, it seems impossible to me that only twelve months have passed since last May—it honestly feels like a short lifetime ago. And yet it feels like it was just yesterday. How many lives have I lived in the past year, I wonder? How many soulmates have I met, how much have I learned, discovered, let go of? The last year of my life seems to live simultaneously in the distant past and the present; so much has happened since that I can’t help but question the veracity of the calendar’s claims to measure my experiences, to quantify them into numbers so that they’re more easily digestible.

Recife Antigo

Recife, Pernambuco, Brasil

As the months pass by, I realise I can only tell them apart by the cities, accents, faces, and beaches that are attached to my memories, and as I move—on, away, back—I learn that time refuses to be measured or constricted, morphing into whatever shape suits it best, unconcerned by our desires or needs and specially our plans. And as travellers, we have learned to not only accept but embrace its rebelliousness; we have learned that hours only matter in terms of bus schedules, months in degrees and millimetres of rain; we have learned to prioritise weight and distances. Our search for adrenaline and novelty takes over as time becomes an impatient ally who we know can choose to stop being so generous at any moment.

BomFim

Lagoa Bonfim, Rio Grande do Norte, Brasil

So maybe we are running away, maybe it is irresponsible to live off the grid, allowing politics and monthly bills to become nothing more than a faraway memory; maybe we should care more about appearing in countless photographs wearing the same ragged clothes, eternally highlighting our simple but functional wardrobe and our unwillingness to conform to fashion trends or societal expectations of what we should look like, in this day and age, at our age. But we are otherwise preoccupied experiencing beautiful moments, fulfilling dreams, and creating collective memories. We have forged a supportive community that strives to live sustainably, happily, and fully, and in a world that seems to have lost its way and identity, we have chosen not to be bound by time, but rather freed by the possibilities it offers.

Versión en Español
My Nomadic Life

São Luís, Maranhão

After the Dutch invasion of the region, São Luís, the capital city of the state of Maranhão in Brazil’s north-east, was formally founded by the French in 1612 and soon after conquered by the Portuguese. The city’s rich history is palpable in its colourful buildings, its cobble-stone streets, and its cultural and ethnic diversity.

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Después de la invasión holandesa de la región, São Luís, la capital del estado brasilero de Maranhão en el nordeste del país, fue fundada por los franceses y poco después colonizada por los portugueses. La rica historia de la ciudad palpita en sus edificios coloridos, sus calles empedradas, y su diversidad cultural y étnica.

Historical Centre / Centro Histórico

But São Luís also has a modern side to it, mostly around Ponta d’Areia, an affluent neighbourhood hugging the beautiful coastline, dotting the rebellious sand with tall buildings, restaurants, bars, and parks where families can be seen enjoying the warm weather year-round. Its priviledged location not only offers nearby beaches, but proximity to the Lençóis Maranhenses National Park, located only a few hours away via the small town of Barreirinhas.

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Pero São Luís también tiene un lado moderno, principalmente en Ponta d’Areia, un barrio de estrato alto bordeando la costa, que ha decorado la arena rebelde con edificios altos, restaurantes, bares y parques donde se ven familias disfrutando del clima caluroso todo el año. Su ubicación privilegiada no sólo ofrece playas cercanas, sino una proximidad al Parque Nacional Lençóis Maranhenses, ubicado a unas horas de distancia, cerca al pueblo de Barreirinhas.

Ponta D’Areia
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